Matrimonios a la Chilena

Se está desplegando por todos los sectores el espíritu del mes de la patria y no hay mejor forma de celebrarlo que motivando a las parejas que se unen recién a celebrar sus matrimonios al más puro estilo de la chilenidad. No sabes cómo hacerlo y tienes tus dudas de cómo llevarlo a la práctica, el manual a continuación es para ti.

¿Dónde?
Un matrimonio chileno es un matrimonio campestre. Imprégnate del espíritu rústico y el aire libre, porque honrar a la chilenidad te demandará hacerlo. No importa si es una hacienda con encarpado o casona, el campo es de donde vienen las más legendarias tradiciones que caracterizan al chileno tradicional y de donde provienen sus más reconocidas historias, hazañas y personajes típicos

¿Cómo se decora un matrimonio chileno?
Apriétate el cinturón y empieza a conseguir fardos y mantas. Olvídate de las sillas y preocúpate que los fardos queden cubiertos por mantas coloridas y de impresión criolla. Decora con grandes jarrones de greda o botellas de vino. Estas últimas pueden ir bien, usadas de florero, e incluso colgando del cielo con algunas luces blancas dentro. Las ruedas de carreta y los barriles de vino son lo más popular para llenar el espacio y sumergir a tus invitados en un típico espacio a la chilena. Usa estos últimos no solo para decorar espacios, sino también como mesas, para dar sentido a tu celebración.

¿Cómo es la ceremonia?
No importa si te casas por la iglesia o cualquier tipo de ceremonia simbólica, lo que no puede faltar es un conjunto folclórico chileno. Entonando sea cual sea la canción, lo importante es que el rasgueo de la guitarra sea cantadito y que la voz de los intérpretes se parafrasee ojalá intercalada de pallas y tonadas.

¿Qué se baila?
No se baila vals, se baila cueca. No hay matrimonio bien constituido chileno si no sabe bailar una patita del baile nacional. Nada más necesitarás una media luna y un pañuelo, siempre y cuando sepas. De lo contrario, las clases de baile previas tendrán que ser de cueca.

¿Qué se come?
Empieza con un cóctel distendido y relajado, nada de sofisticaciones. Lo importante es una degustación propia de las zonas de chile. Algunas sopaipillas con pebre, empanaditas artesanales, choripán, brochetas o anticuchos y degustaciones del mar están bien para comenzar con el pie derecho.
Entrada la fiesta tienes dos opciones. Un asado largo y distendido de varios tiempos con costillar, carnes magras, cordero al palo y más o bien, un plato refinado. De ser el segundo te recomendamos, pastelera, pastel de choclo, charquicán, humitas o pastel de jaiba.

 

FUENTE: http://www.noviosparis.cl

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